Hay eventos que no se explican bien desde fuera. Hay que vivirlos.
Eso pasa con la DEFI WING, la prueba de wingfoil que se celebrará del 11 al 13 de mayo en Gruissan Plage, Francia.
La DEFI WIND nació en 2001 como una prueba de windsurf y con los años se ha convertido en el mayor encuentro de deportes de viento del mundo, reuniendo cada año a miles de riders de más de 40 países. Con el tiempo, nuevas disciplinas como el kite y después el wingfoil se fueron sumando a un evento que hoy es mucho más que una competición.
No se trata solo de resultados. Es una mezcla brutal de deporte, convivencia, marcas, innovación y auténtica cultura de mar.

La DEFI WING, que celebra su quinta edición en 2026, reunió el año pasado a más de 600 riders, con la intención este año de superar la cifra de los 800 participantes, en una salida masiva espectacular frente a la playa y con un ambiente difícil de encontrar en otro lugar.
Además, este año se incorpora de forma oficial una nueva categoría paralela al wingfoil: el LowKite o Parawing. El año pasado ya fue una pequeña revolución ver a varios riders estrenando prototipos, enseñando su potencial y despertando muchísima curiosidad entre el público y las marcas presentes. Era evidente que iba a dar mucho que hablar, y este 2026 ya forma parte oficial de la competición.

Por eso, este año volvemos junto al equipo del Club de Playa Termiko, con Sergio Perera al frente, formando parte de esta aventura como sponsor y como parte activa de una comunidad que comparte mucho más que deporte.
El año pasado fue nuestra primera vez.
Fuimos sin saber exactamente qué esperar y volvimos con la sensación de haber encontrado uno de esos lugares a los que sabes que quieres regresar.
Gruissan tiene algo especial. Este pequeño pueblo costero del sur de Francia, en la región de Occitania, vive entre salinas, viento y mar. Sus playas infinitas, la fuerza de la Tramontana y su espíritu marinero lo han convertido en uno de los spots más emblemáticos del Mediterráneo para windsurf, kite y wingfoil.
La convivencia con los riders, el espectáculo visual en el agua, el village de marcas colaboradoras, el viento constante y esa sensación de libertad hicieron que repetir este año no fuera una opción, sino una decisión natural.
Así que volvemos.
Con la misma emoción del primer viaje, pero con la tranquilidad de saber que este lugar ya forma parte de nuestra historia.
Vamos a reencontrarnos con esa energía que solo existe allí, con la playa infinita, con el viento empujándolo todo y con una comunidad que entiende exactamente por qué merece la pena estar.

Porque hay sitios a los que no vuelves por costumbre.
Vuelves porque algo de ti se quedó allí.
Y Gruissan, sin duda, es uno de ellos.


